El 31 de marzo, Sonia y yo llegamos a The Actor’s Space, el lugar que será nuestro hogar y espacio de trabajo durante los próximos seis meses. Ya había echado un vistazo por Google Maps antes de venir, pero estar aquí en persona ha sido una experiencia completamente diferente. La finca de Marian y Simon, actores y fundadores de The Actor’s Space, se encuentra en lo alto de una colina, sobre la ciudad de Vic, que tiene unos 30.000 habitantes. Desde allí se puede contemplar una hermosa y tranquila extensión de verdes paisajes. La gran casa de piedra transmite el encanto de una masía catalana tradicional, y desde la ventana de mi habitación puedo ver árboles, bosques y escuchar el canto de pájaros y ranas.
Los proyectos de Marian y Simon son variados, y poco a poco vamos encontrando la manera de adaptarnos y colaborar en todo lo posible: contribuir, pero también aprender y llevarnos nuevos conocimientos. Los lunes por la mañana empezamos la semana con una reunión en la que organizamos las tareas, compartimos cómo nos sentimos y hacemos balance del proyecto. Después, dedicamos la mañana al huerto, que estamos preparando con técnicas de permacultura para plantar alimentos utilizando los recursos ya existentes en la tierra. Por ejemplo, estamos utilizando el acolchado, que consiste en cubrir la tierra con paja u otros materiales orgánicos para conservar la humedad, regular la temperatura del suelo y protegerlo de la erosión.
Las tardes de los lunes y las mañanas de los martes las pasamos con Simon trabajando en el proyecto de teatro, que culminará con una representación al aire libre a finales de junio, inspirada en El sueño de una noche de verano de Shakespeare. Lo más bonito de estas primeras semanas ha sido la forma en que Simon nos ha introducido en su mundo: hemos moldeado máscaras de arcilla, hecho ejercicios teatrales, trabajado en la construcción de personajes y aprendido muchísimo sobre el arte que practican él y Marian.
Las tardes y los miércoles los dedicamos al bosque comestible, un proyecto guiado por Julia, la hija de nuestros anfitriones. Cuidamos árboles frutales plantados siguiendo principios de permacultura y agricultura regenerativa, creando un ecosistema que se autorregula y se fortalece con el tiempo.
Los jueves viene Ferran, un chico de una asociación local, a echarnos una mano en el jardín. Con él hemos aprendido sobre el diseño de cultivos y la asociación de plantas para mejorar la salud del suelo. Además, él y Marian nos han llevado a visitar proyectos locales muy inspiradores: una ecoaldea, una cooperativa de vivienda y una granja sostenible de ovejas.
Los viernes nos ocupamos de las tareas generales: limpieza, compras, cortar leña para la estufa… y terminamos la semana con una reunión en grupo.
Este proyecto está siendo muy enriquecedor. Al ser las primeras personas en participar, tenemos la oportunidad de formar parte de la creación, el desarrollo y el mantenimiento de todo, lo que nos da una visión muy completa del proceso. Desde que llegué, siento que mi creatividad se ha abierto más, lejos del ritmo frenético de la ciudad, y me rodean personas creativas, dispuestas a escuchar y compartir ideas.
Hasta ahora, todo ha sido nuevo y estimulante —muy diferente a lo que estoy acostumbrada— y tengo mucha curiosidad por ver cómo evolucionará todo: cómo crecerán nuestras plantas… y nosotras con ellas.
– Francesca




