Me llamo Walaa, soy de Egipto y llevo unas semanas colaborando como voluntaria en la Fundació Catalunya Voluntària. Aún recuerdo el momento de mi llegada: la cálida brisa de la tarde, las calles llenas de vida y esa mezcla de miedo y emoción que acompaña a todo nuevo comienzo.
Barcelona me sorprendió desde el primer día. Sus barrios vibrantes, la mezcla de culturas, los colores del mar y las colinas… todo te hace sentir que la ciudad te abraza con su propio ritmo. Pensaba que adaptarme sería difícil, pero en cambio me encontré rodeada de gente que me apoyó, me ayudó a comprender el ambiente y me hizo sentir como en casa.
En la Fundació Catalunya Voluntària descubrí un mundo completamente nuevo. Los proyectos de movilidad juvenil, las reuniones con mi mentor y las conversaciones con el equipo me permitieron comprender cómo los programas internacionales pueden abrir puertas a jóvenes que quieren crecer, aprender y contribuir a sus comunidades. Aún recuerdo mi primer día en la oficina: estaba nerviosa, pero mis compañeros fueron amables, pacientes y acogedores.
Uno de los momentos más significativos hasta ahora fue participar en un seminario internacional en Vilanova i la Geltrú, mi primera actividad fuera de Barcelona y la primera vez que vi cómo las organizaciones colaboran para crear espacios de aprendizaje e intercambio. Las conversaciones, las sesiones y la atmósfera tranquila de esta ciudad costera me hicieron sentir que formaba parte de algo más grande.
Lo que más está marcando mi experiencia es la gente. El equipo de la FCV ha sido increíblemente solidario, abierto y comprensivo. Han creado un espacio donde me siento valorada, donde las ideas importan y donde cada día trae algo nuevo que aprender.
A nivel personal, Barcelona me está enseñando paciencia, curiosidad y la importancia de los pequeños momentos: una charla durante la pausa del café, un paseo junto al mar o ver una exposición de arte callejero con gente que me sonríe y me saluda con un cálido «Hola».
Sé que aún me quedan muchas experiencias por vivir, pero ya puedo decir que estoy agradecida por la ciudad, por las oportunidades y por las personas que se están convirtiendo en parte de mi historia.
El proyecto de Walaa, titulado «Volunteering for Peace» tiene lugar gracias al apoyo del programa ‘Cuerpo Europeo de Solidaridad’ de la Comisión Europea y es resultado de la colaboración entre la FCV y la ONG egipcia Mediterranean Youth Foundation for Development.

