El 1 de julio me incorporé a FCV como voluntaria del ESC, después de haber realizado mis prácticas en la organización. En este artículo comparto mis primeras impresiones sobre esta nueva etapa, cómo me he sentido desde el primer día y por qué esta experiencia está contribuyendo a mi crecimiento tanto personal como profesional. 

Si tuviese que describir en una sola palabra el inicio de mi aventura de voluntariado en FCV, sin duda sería acogedor. Después de mi experiencia durante las prácticas, no me cabe ninguna duda de que las personas que forman parte del equipo de FCV son personas increíbles, con grandes ideas y una enorme capacidad para transmitirlas a través de todas las acciones que llevan a cabo. Desde el primer momento tuve claro que quería formar parte de este equipo: un lugar donde se escucha mi voz, se valoran mis ideas y, además, me ayudan a hacerlas realidad gracias a su experiencia.

Elegí FCV porque, además de ser una organización abierta a jóvenes sin experiencia y a personas voluntarias, es un espacio que te permite aprender tanto a nivel teórico como práctico. Te incluyen en los proyectos que eliges y hacen todo lo posible para que te sientas cómodo desde el principio. Estudié Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad de Barcelona y, de hecho, espero seguir ampliando todo lo que empecé a aprender durante mis prácticas en FCV. También quiero demostrar que soy capaz de aplicar las herramientas que me han proporcionado y, al mismo tiempo, disfrutar del proceso junto a mis compañeros.

Mis objetivos personales y profesionales están muy alineados porque siento que estoy en una etapa de mi vida en la que todavía sigo descubriendo quién soy. Creo que haciendo aquello que realmente me gusta puedo conocerme mejor. A nivel personal, me gustaría aprender más idiomas para poder comunicarme con personas de distintos países y culturas porque, como una profesora me dijo una vez, saber un idioma es una de las cosas más valiosas que podemos tener. También me gustaría ser más valiente. Si algún día surge una oportunidad increíble para conocer otro país, aunque implique salir de mi zona de confort, quiero ser capaz de aprovecharla, porque creo que las experiencias dentro del ámbito de la educación y el intercambio cultural son realmente enriquecedoras.

Para mí, FCV representa compromiso, misión, activismo, cooperación y visión. Son valores con los que me identifico y que se parecen mucho a la persona que me gustaría seguir siendo y llegar a ser. Por eso, me hace mucha ilusión poder aportar mi esfuerzo para que esos valores sigan teniendo continuidad y lleguen a más personas.

Volviendo a mis primeras experiencias en FCV, recuerdo una que, aunque pueda parecer un detalle sin demasiada importancia, marcó mi primera impresión. Uno de los primeros conceptos que aprendí fue el de lugar seguro y cómo pequeños gestos pueden hacer que personas desconocidas se sientan cómodas e incluidas. El primer día que llegué, Zaklina me invitó a tomar un café. Un gesto tan sencillo como ese hizo que desaparecieran todos mis nervios y que me sintiera bienvenida desde el primer momento. Sin darme cuenta, ese fue mi primer aprendizaje en FCV.

La verdad es que estos primeros días están siendo muy agradables y me están confirmando que este es un lugar donde me gusta estar y seguir aprendiendo. Cuando finalice este proyecto, me gustaría poder continuar mi formación profesional junto al equipo de FCV, seguir creciendo con ellos y aportar todo lo que pueda.