Imagina esto: tienes una hoja en blanco, un grupo de personas desconocidas de distintos países y el reto de crear un negocio desde cero. Sin experiencia, sin respuestas preparadas y sin poder decir: «No sé por dónde empezar». Es en momentos así cuando descubrimos que el espíritu emprendedor está mucho más presente en nosotros de lo que imaginábamos.

El intercambio juvenil ENTAR, dentro del programa Erasmus+, reunió a jóvenes de varios países europeos en Szklarska Poręba, en los Sudetes polacos, del 20 al 29 de julio. El proyecto se construyó sobre una idea que cualquier persona emprendedora conoce bien: se aprende mucho más mientras haces las cosas que antes de empezar. Las personas participantes desarrollaron ideas de negocio, trabajaron estrategias de marketing, participaron en el Start up Challenge y crearon desde cero juegos de mesa sobre emprendimiento. Cada equipo nacional dirigió sus propios talleres, de modo que todas las personas pudieron aprender y enseñar al mismo tiempo.

Paula Asensio llegó a su primer intercambio juvenil Erasmus+ con una mezcla de ilusión, nervios y determinación. Regresó convencida de que esa combinación es precisamente el punto de partida de cualquier crecimiento real.

Al principio estaba muy nerviosa y tenía un poco de miedo. Pero al final sentí una felicidad enorme porque todo valió la pena. Uno de mis mayores retos era el inglés. Todavía lo estoy aprendiendo, pero tuve la oportunidad de practicar cada día y ahora me siento mucho más segura. También tuve que hacer presentaciones delante de otras personas. Al principio fue difícil, pero me ayudó a creer más en mí misma.

Joselyn Gómez vivió cada actividad como un aprendizaje diferente y al terminar la semana entendió cómo todas esas experiencias formaban parte de un mismo camino.

Al principio fue un reto, aunque cada día me sentía más segura y podía desarrollar mis habilidades emprendedoras y mi creatividad. Aprendí sobre marketing, el Business Model Canvas y cómo crear un plan de negocio. Pero mi parte favorita fue diseñar un juego de mesa sobre emprendimiento. Compartir ideas y construir algo desde cero fue mucho más emocionante de lo que esperaba.

Cristina Navas se llevó algo que probablemente ni siquiera había planeado encontrar: comprobar que los conocimientos que ya tienes adquieren un nuevo valor cuando los pones en práctica junto a personas de otros países.

Este ha sido mi primer proyecto en Polonia y me he sentido muy cómoda. He podido profundizar en mis conocimientos y aplicar todo lo que ya sabía sobre marketing y empresa. Nos apoyamos mutuamente mientras trabajábamos en los proyectos y eso se reflejó en los resultados. Sin duda volvería a participar en un proyecto así, donde creces tanto a nivel profesional como personal.

Inés Domínguez consiguió expresar con palabras una sensación que compartía todo el grupo.

He tenido la suerte de formar parte de este proyecto. Han sido días de aprendizaje constante, descubriendo herramientas de emprendimiento, el valor del compañerismo y la riqueza de conectar con otras culturas. Pero lo que de verdad me llevo son las personas.

Gisela Canela llegó con tres objetivos muy claros: conocer gente nueva, mejorar su inglés y aprender algo diferente. La semana cumplió esos tres propósitos y además le regaló algo que no esperaba.

Fue increíble ver lo diferentes que son nuestras experiencias y, al mismo tiempo, descubrir todo lo que tenemos en común. Aprendí no solo en los talleres, sino también en las conversaciones del día a día, trabajando en equipo y compartiendo tiempo con el grupo.

Entre presentaciones de proyectos y estrategias de marketing hubo un día en el que nadie hizo exposiciones. El grupo salió a descubrir las cascadas de los Sudetes y Joselyn escribió que no encontraba palabras para describir lo que sentía en ese momento. Quizá esa sea la forma más sincera de explicar una experiencia que cambia algo dentro de ti: simplemente ocurre, y lo sabes.

Puede que aquellos planes de negocio todavía no se hayan convertido en empresas. Pero la confianza para hablar en inglés delante de un público, la capacidad de construir algo junto a personas que acabas de conocer y la certeza de que el miedo a empezar desaparece mucho antes de lo que imaginamos, eso sí permanece.

Gracias a Paula, Joselyn, Cristina, Inés y Gisela por compartir sus reflexiones.

Preparado por Olha Oltarzhevska.