Cada voluntariado deja una huella distinta. Hay quienes descubren un nuevo país, quienes encuentran amistades para toda la vida y quienes regresan con una forma diferente de entender el mundo.

Hoy queremos presentaros a Mar, voluntaria del Cuerpo Europeo de Solidaridad enviada por Fundació Catalunya Voluntària a los Países Bajos. Durante casi un año formó parte de ASEED, una organización que trabaja por la soberanía alimentaria, la justicia climática y el fortalecimiento de las redes comunitarias. Estas son sus reflexiones tras esta experiencia.

“Mi experiencia en ASEED ha sido realmente enriquecedora. Los días en la oficina, junto a mis compañeres, han estado llenos de aprendizajes, desafíos y experiencias muy diversas. Normalmente empezamos con reuniones para organizar el trabajo, coordinar acciones y preparar los diferentes eventos.

Gran parte de nuestro trabajo se centra en la soberanía alimentaria y en visibilizar el impacto de grandes corporaciones de la agroindustria que destruyen los suelos y endeudan a comunidades campesinas de todo el mundo. Empresas como Yara se benefician de un sistema global de carácter colonial para controlar la producción agrícola a gran escala.

Al mismo tiempo, trabajamos para fortalecer redes de autonomía alimentaria, promoviendo formas sostenibles de cultivo, visitando huertas e invitando a más personas a conocer iniciativas locales y comunitarias de Ámsterdam y de otras regiones de los Países Bajos.

Formar parte de ASEED durante casi un año me ha regalado muchas reflexiones y nuevas oportunidades. Gracias a esta organización he podido conectar con diferentes colectivos que trabajan por la justicia climática y por la defensa del mundo campesino.

Siento que esta experiencia me ha devuelto la esperanza en futuros posibles. Organizarse junto a personas que creen que otro sistema es posible y que trabajan cada día para construir el cambio que quieren ver en el mundo me llena de fuerza y de alegría, incluso en un contexto marcado por la emergencia climática y las desigualdades sociales.

ASEED es, para mí, una semilla de los futuros que aún podemos construir.

Estoy profundamente agradecide por este año. Me siento más preparade para afrontar los retos que vienen y esta experiencia me ha permitido imaginar como algo real la posibilidad de formar parte, algún día, de una comunidad campesina y contribuir a crear alternativas sociales y alimentarias”.