Hace pocos días terminé mi proyecto CES en L’espai de l’Actor, Vic, acompañada por Fundació Catalunya Voluntaria. El proyecto duró seis meses, llegué el 31 de marzo, y el tiempo se pasó volando y de repente estoy catapultada otra vez a mi vida anterior. Ahora mismo estoy viviendo en un piso compartido en Valencia, y todavía no asimilo que hace menos de una semana estaba viviendo en una masía, cultivando un huerto, cuidando gallinas, preocupándome por los árboles del bosque comestible. Hicimos muchas cosas en estos seis meses, pero a nivel personal, lo que más me ha marcado desde el principio ha sido el huerto, que nos ha ayudado a cuidarlo la Asociación Terra Fértil. Ahora quiero un huerto en mi vida. Quiero tener mis propias verduras, trabajar la tierra. Tendré que buscar la forma para compaginar la vida urbana con la vida rural. Asimismo, he descubierto que también me encanta construir cosas. Allí construimos el gallinero, el invernadero, el vermicompost. Y wow, ¡qué satisfacción! Ahora también quiero un taladro en mi vida (eso es más fácil de conseguir).
Este es un resumen, pero estos meses han sido muy densos, llenos de aprendizaje, he conocido a personas maravillosas, me he acercado a la cultura catalana que desconocía y he visitado sitios preciosos. También ha habido momentos difíciles, conflictos, porque somos seres humanos y no somos perfectos, así que no voy a mentir. No ha sido todo color de rosa. Sin embargo, todo se ha terminado gestionando, y bueno, hay que aceptar que eso también forma parte del proceso.
La verdad, tengo el corazón lleno de gratitud, y espero que más personas tengan esta oportunidad.
– Sonia



