Międzybrodzie Bialskie es uno de esos nombres que la mayoría de las personas difícilmente pronunciarían bien a la primera. Es un pequeño pueblo del sur de Polonia, lejos de las grandes ciudades y de los congresos donde normalmente se habla sobre tecnología y desarrollo profesional. Sin embargo, del 29 de junio al 10 de julio, veinte jóvenes procedentes de España, Polonia, Portugal y Eslovaquia descubrieron que las personas que más pueden inspirarte suelen aparecer precisamente en lugares como este. Tranquilos, inesperados y alejados de cualquier expectativa.

El intercambio juvenil Erasmus+ Prompt Your Future: AI Powered Career Lab giró en torno a una pregunta que, tarde o temprano, cualquier joven profesional acaba haciéndose. ¿Cómo construir una carrera profesional cuando el mercado laboral cambia más rápido de lo que uno puede prepararse para él? A lo largo del proyecto, los participantes trabajaron con herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Canva AI, NotebookLM y LinkedIn. Aprendieron a elaborar currículums más sólidos, prepararse para entrevistas de trabajo, presentar sus ideas con seguridad e identificar textos generados por inteligencia artificial. El taller final les propuso ir un paso más allá y diseñar su propio proyecto Erasmus+ sin ningún tipo de limitación. Fue un ejercicio que les invitó a imaginar algo que todavía no existe, pero que perfectamente podría llegar a hacerse realidad.

Anna López llegó desde Barcelona y regresó a casa con una sensación difícil de resumir en pocas palabras, aunque hizo el intento.

"El ambiente internacional convirtió esta experiencia en algo realmente especial. Conocer a participantes de Eslovaquia, Portugal y Polonia me permitió descubrir otras culturas, conocer personas increíbles y mirar las cosas desde una perspectiva completamente distinta. Sin ellos, esta experiencia habría sido totalmente diferente."

Como líder del grupo, Laura Martínez fue testigo de cómo veinte jóvenes iban encontrando poco a poco una forma de entenderse y conectar entre sí. Para ella, ese proceso terminó convirtiéndose en uno de los mayores valores del intercambio.

"El grupo conectó desde el primer momento. Cuando el grupo es pequeño, las relaciones surgen de una manera mucho más natural y profunda. Participamos en muchas actividades muy enriquecedoras, pero los momentos que recuerdo con más cariño fueron los que vivimos fuera de los talleres. Fueron esos instantes los que crearon el ambiente que nos mantuvo unidos."

Víctor Caballero llegó con poca experiencia utilizando herramientas de inteligencia artificial y regresó con una idea mucho más clara de cómo quería seguir aprendiendo.

"Pasé de ver la inteligencia artificial como una herramienta más a entenderla como un recurso fundamental para mi futuro profesional. Las sesiones teóricas fueron importantes, pero fueron las actividades prácticas las que realmente marcaron la diferencia, porque me enseñaron a utilizar estas herramientas con confianza. Polonia me aportó mucho más que conocimientos técnicos. Me hizo sentir parte de una comunidad extraordinaria."

Alberto Maydeu llegó al proyecto con unos objetivos profesionales muy claros y volvió con una visión mucho más amplia de lo que realmente significa crecer profesionalmente.

"Lo más valioso de esta experiencia fue conocer a personas ambiciosas de distintos países. Los talleres demostraron cómo la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral actual y cómo podemos adaptarnos a esos cambios sin sentirnos desbordados. Regresé a casa con más confianza en mí mismo, con una mayor conciencia de mis propios logros y con muchas ganas de seguir aprendiendo."

Cuando comenzó el proyecto, Vladyslav Marych ya estudiaba inteligencia artificial por su cuenta y buscaba activamente oportunidades laborales en este ámbito. Llegó con una experiencia que muchos participantes todavía estaban empezando a desarrollar. Sin embargo, lo que más se llevó de esta experiencia tuvo poco que ver con la tecnología.

"Ahora me siento mucho más seguro comunicándome en inglés, superé la barrera del idioma, hice amistades con personas de otros países y aprendí a trabajar dentro de un equipo internacional. Me alegra muchísimo haber formado parte de este programa."

La inteligencia artificial está transformando la manera en la que buscamos empleo, nos presentamos ante los demás y planificamos nuestro futuro profesional. Sin embargo, hay experiencias que siguen estando fuera de su alcance. Ningún algoritmo puede reproducir la sensación de ver cómo una sala llena de desconocidos se convierte en un grupo de amigos en apenas unos días. Eso es precisamente lo que hacen posibles los intercambios juveniles. La tecnología puede reunir a las personas, pero todo lo que realmente importa nace entre ellas.

Queremos agradecer a Anna, Laura, Víctor, Alberto y Vladyslav por compartir sus reflexiones y experiencias.

Artículo preparado por Olha Oltarzhevska.