En la Fundació Catalunya Voluntària nos encontramos en la fase final del programa TLN Mobilicat, que este año ha ofrecido a 25 jóvenes la oportunidad de realizar una estada de prácticas en el extranjero.
Las personas participantes fueron divididas en 3 grupos para desplazarse a tres destinos diferentes: Inglaterra, Portugal e Italia. Después de tener una experiencia de trabajo real en el sector profesional de su elección y habiendo conocido una cultura nueva, los tres grupos se encuentran ya de vuelta en Cataluña. Ahora, ya podemos hacer un balance del funcionamiento de este programa.
Mi papel durante el programa ha sido el de tutelar a los 10 participantes que viajaron a la ciudad italiana de Pesaro. Cómo ha sido la experiencia?
Para empezar, compartir con otras personas mi experiencia pasada en un programa de movilidad internacional es siempre un placer. No solo ha sido una de las etapas de mi vida en que más he disfrutado, sino que estoy convencido de las ventajas que me ha aportado con el tiempo, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Es una experiencia que recomiendo.
El trato directo con los y las participantes es una de las partes más gratificantes de mi trabajo. Lo he podido desarrollar en las fases de preparación, de movilidad e incluso en la de vuelta, mediante la realización de tutorías individuales y sesiones grupales. Se trata, además, de un grupo diverso que me ha aportado muchos puntos de vista distintos.
He tenido la oportunidad de contribuir en el diseño de itinerarios profesionales mediante el acompañamiento, siendo los participantes protagonistas en todo momento del proceso. En muchas ocasiones me he visto reflejado en los participantes, pues, como ellos, yo también he sido usuario de programas de orientación laboral y he vivido momentos de incertidumbre después de acabar los estudios.
El programa incluía mi desplazamiento para acompañar a las personas participantes en el momento de la ida a la ciudad destino y el de su regreso. De esta manera, he podido ser testigo de sus reacciones en el momento de descubrir una nueva cultura. Momentos de emoción, inseguridad y felicidad son algunos de los que he podido presenciar entre los chicos y las chicas. También recordaré el momento del regreso y el reencuentro en el aeropuerto con las familias después de 3 meses en el extranjero.
Por último, he sido testigo del desarrollo de los y las jóvenes. He podido comprobar a la vuelta como muchos han abandonado algunos miedos. Y aunque todavía no sean totalmente conscientes de ello, este programa les hará afrontar situaciones con más autoconfianza y capacidad de reacción después de lo que han vivido. Y con la sorpresa de oírlos hablar italiano con fluidez al final
Estas son mis conclusions en la fase final del programa, el cual espero que se convierta en un elemento diferenciador en el perfil profesional de los y de las participantes, y deseo que la experiencia sirva como impulso para conseguir los objetivos que se propongan.
Sergio Leal