Kosovo (o Kosova) es un país joven, lleno de contrastes y de reminiscencias a muchas civilizaciones que pasaron por ahí, pero, sin embargo, con una lengua muy antigua: el albanés. 

Hay albanos de Kosovo, de Albania, de Macedonia del Norte, de Serbia, de Bosnia Herzegovina, de Montenegro. Muchos comparten una historia bajo una misma bandera de dos águilas que ven el mundo des de un cielo rojo; muchas etnias distintas con una misma cultura lingüística. Las personas con las que tuve el placer de compartir tenían unas características comunes: fueron muy acogedoras, hospitalarias, curiosas, alegres, amables y solidarias. 

En mi caso, el viaje fue muy enriquecedor a nivel cultural y humano, puesto que era la única que no hablaba albanés y no era de los Balcanes, pero he de decir que me encantó, sobre todo porque, aparte de aprender algo de albanés (como ‘Faleminderit’= gracias) pude tener una inmersión total en la cultura, las raíces, las danzas y la música, sus dulces (tienen un pastel que se llama “tres leches”, así en castellano, buenísimo), las tradiciones y la manera de ver el mundo.

He de decir que me sorprendió, aunque aún sigue siendo un tema delicado, el curso ambicionaba a poder presenciar iniciativas de procesos de reconciliación y de justicia restaurativa a través de herramientas digitales, y fue duro, tener debates sobre temas como la soberanía de la tierra, el sufrimiento heredado por las experiencias vividas en esa tierra y las memorias que dejó una guerra sin poder hablar el mismo idioma. 

Muchas historias de vida y personas con ganas de conocer y compartir se me acercaron, me acogieron y pudimos crear conjuntamente un proyecto de digitalización, con herramientas para que las nuevas generaciones estén más conectadas y puedan mirar al pasado con otros ojos, para así, poder aceptar lo que pasó sin que sea una carga, mirando al futuro con serenidad y esperanza. 

Un futuro donde los Balcanes estén más conectados entre sí y puedan crear conjuntamente iniciativas de cambio positivo para sus habitantes.

Me di cuenta que los jóvenes de los Balcanes tienen ganas de crecer, de aportar, mucha curiosidad por el mundo y mucha preparación para escribir nuevas narrativas en este presente que cada vez está más cargado de futuro. 

Autora: Anna 

El curso de formación ‘Optimus Youth’, acogido por la entidad Lens Kosovo en Peja (Kosovo) tuvo lugar del 25 de agosto al 2 de septiembre del 2022, en el marco de las acciones de formación para trabajadores juveniles del proyecto KA2 ‘Transformers-the Age of Youth’, cuyo principal objetivo es la creación de nuevas herramientas digitales y educativas para favorecer la coexistencia pacífica y la reconciliación. 

Actividad realizada con el apoyo del programa Erasmus + de la Comisión Europea, en asociación con la Fundació Catalunya Voluntària y entidades juveniles y no gubernamentales de Kosovo, Albania, Croacia, Polonia, Macedonia del Norte, Serbia y Lituania.