Polonia, muchas gracias. Llamada a hacer un voluntariado europeo

Fue un difícil 2015 cuando, por motivos personales decidí poner punto y final a una etapa de mi vida que me dejó agotado y angustiado a todos los niveles. Tenía entonces 25 años y la plena sensación de que las cosas tenían que cambiar para evolucionar, aprender y desarrollar una personalidad que, hasta entonces, todavía no tenía bien definida.

Un día, por arte de magia, descubrí la Fundació Catalunya Voluntaria-FCV y, en ese mismo momento, decidí llamar, y ponerme manos a la obra. Tenía claro que quería vivir una nueva experiencia así que, a medida que se acababa el curso académico, iba leyendo los proyectos de voluntariado europeo que iban publicando para poder elegir el que mejor se adaptara a mí.

A finales de verano, mi situación personal no había mejorado y, finalmente, decidí enviar mi solicitud al proyecto de Polonia (Lebork), que hacía muchos meses que estaba publicado. Así, después de enviar la carta de presentación con cierta urgencia, me enviaron un correo electrónico desde la oficina EDUQ de Polonia para programar una llamada por Skype y, quince días más tarde, ya estaba fuera de Cataluña.

Hasta entonces no sabía absolutamente nada de Polonia, exceptuando el Holocausto y la guerra con Alemania. Considero que este país todavía es bastante desconocido en términos generales y que muchas personas, cuando piensan en hacer un voluntariado europeo, escogen países más populares como pueden ser los de habla inglesa, los escandinavos, los germanos o los países de la Mediterráneo.

Tengo la suerte de considerarme una persona abierta de mente, y sin miedo, pero sí con cierta incertidumbre, me tiré a la piscina para comenzar una nueva etapa en Polonia.

POLONIA – OCTUBRE 2015 / OCTUBRE 2016

Aunque emprendí este proyecto sin tener mucha información, al final esta etapa terminó siendo, hasta la fecha, la mejor de mi vida. Esta oportunidad me dio el aire fresco que necesitaba y también la libertad de tener tiempo para mí: para leer, caminar, respirar, conocer y aprender.

El voluntariado europeo es una fantástica manera de poder enseñar y ser enseñado. De poder desarrollar cada una de las aptitudes que tenemos dentro, y de relacionarte con personas de diferentes países, culturas y mentalidades, provocando así, una apertura total de mente, hasta el punto de eliminar, de manera psicológica, las barreras, fronteras y estereotipos que se puedan tener.

Mi año en Polonia, fue crucial para poder definir mis límites, mi manera de ser y también para descubrir hasta qué punto la globalización está presente hoy en día, porque, si de algo estoy seguro es de que, no sé si dentro de veinte años o cincuenta, pero quizá dentro de cien años, las fronteras dejarán de existir para poder unir el mundo como si de un solo país se tratara.

EDUQ, desde el primer momento me acogió de una manera fantástica, característica típica de la sociedad polaca. Me dieron la libertad de poder crear diferentes proyectos, como cursos de cocina española, enseñar lengua castellana, colaborar en una oficina de turismo, y participar en diferentes actividades en institutos y colegios.

Pienso que esta oportunidad me ayudó a tener miles de ideas nuevas, y también a no darme por vencido. Las personas que formaron parte de mi círculo en esta entidad SIEMPRE estuvieron a mi lado y, lo que es más importante, confiaron en mí.

¿QUÉ OFRECE HACER UN VOLUNTARIADO?

Yo siempre digo que una experiencia como ésta ayuda a conocerse a uno/a mismo/a de una manera profunda y honesta. Ayudando a los demás también te ayudas a ti mismo/a, y las relaciones humanas también te ayudan a rectificar y ver que tal vez tu punto de vista no siempre es el más correcto. El voluntariado ofrece la gigante oportunidad de sacar lo mejor de cada uno de nosotros, y de alimentar las muchas inquietudes que podamos tener.

Mediante la observación aprenderemos aún más porque, al principio, no todas las personas que conozcas se podrán relacionar contigo, debido a la lengua, y poder observar en lugar de hablar, te enseña mucho más de lo que pensamos. Por otra parte, el olfato será mucho más importante de lo que pensamos. Este sentido está estrechamente atado al cerebro y cada olor nos inspirará, nos recordará o nos trasladará a un momento concreto.

Desde mi punto de vista, hacer un voluntariado europeo es indispensable e imprescindible para evolucionar como persona,porque, en el momento en el que hayas evolucionado tu, verás el mundo muy diferente y, a la vuelta, teniendo las mismas cosas que antes, verás tu realidad tan cambiada, que no serás consciente de si el cambio está en ti o es tu casa la que ha cambiado.

Hace cuestión de unos meses, en una visita express a la Fundación Catalunya Voluntaria, me regalaron una bolsa con el lema Volunteering changed my life. ¡No podría estar más de acuerdo!

POLONIA, EDUQ Y FCV: MUCHAS GRACIAS POR LA GRAN APORTACIÓN QUE HICISTEIS EN MI.

Aquí os dejo un vídeo sobre este voluntariado en Polonia, el cual os recomiendo al 100%!

Marcel – Antiguo participante en un proyecto de voluntariado europeo

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