PeaceBag Meeting en Egipto

Llego al aeropuerto del Cairo a las tres de la mañana con una única consigna: ‘no subir a ningún transporte y esperar a que llegue Amr’. Salgo del aeropuerto después de un largo interrogatorio por parte de la policía. ¿Qué hace una chica sola en el Cairo a las tres de la madrugada? ¿Te espera alguien? ¿Tus amigos son europeos o egipcios? ¿Cuántos días estarás en la ciudad? ¿Dónde dormirás? ¿Qué harás? Improvisé muchas respuestas a aquellas preguntas.

Entre pregunta, mentira y respuesta, me vi invadida por unos hombres que me ofrecían la mejor oferta para ir en taxi hasta la ciudad. Más preguntas y cada vez menos respuestas preparadas. Me limité a repetir shokran, thank you, thank you, shokran. Conseguí salir del aeropuerto después de esta lluvia de ofertas y me quedé hipnotizada detrás de los ojos escondidos por las sombras negras, miradas curiosas y expresiones oscuras.

12138463_10200972757798512_3339280137733897359_oEntre toda esa gente, una voz y una gran sonrisa me llamaban y me daban la bienvenida a Egipto. Una bienvenida al caos, la fe, la esperanza, la hospitalidad y la lucha. Era Amr, el chico al que tenía que seguir durante unos días para aprender de su trabajo como peacebuilder en un país donde nada es fácil, pero todo es ilusión. Esperamos dos o tres horas sentados debajo de una lámpara dormida, abrazados por una mezquita, acompañados de un gato huérfano y la música de una barraca y un refugio para los que pasaban por allí. Nos encontrábamos esperando, esperando que pasara alguna cosa en la oscuridad de las calles, hablando de política, historia, de recuerdos y de aquello que nos unía, un proyecto lleno de ilusión que lleva el nombre de PeaceBag for Euromed Youth.

De repente, el Cairo dormido se empezaba a despertar. Era la hora de la plegaria y la soledad que nos había acompañado en las últimas horas nos abandonaba y nos regalaba nuevas caras de curiosidad a nuestro alrededor. Por suerte y por fin, encontramos un autobús y tres horas más tarde, un sol radiante inundaba mis ojos que hacían un sobreesfuerzo para mantenerse abiertos y ver lo que pasaba fuera de ese autobús. Sin darme cuenta, reconecté todos mis sentidos atrofiados por las incontables horas de viaje de una manera feroz: tenía que cruzar las calles de Alexandria.

Amr me esperaba riendo, pero no a mi lado, si no al otro lado de la carretera llena de coches. Mientras aprendía a cruzar las calles caóticas me di cuenta que este ejercicio de adaptación a las megápolis egipcianas era un buen resumen de su día a día: paciencia, risa y coches, muchos coches. A partir de este momento, recuerdo que el resto de días estuvieron inmersos en un bonito equilibrio entre velocidad y hospitalidad.

La gran familia de Development No Borders me acogió y me enseñó que los jóvenes de allí viven ligados a su realidad, pero les desborda la fuerza para luchar por sus derechos y construir un futuro en el que sus voces y sus pequeñas acciones diarias son sinónimas de una paz tangible. 12183002_10200972753358401_1708905949767275175_oDe ellos he aprendido que la paz es sinónimo de educación, creatividad, diálogo intercultural, derechos humanos, transformación de conflictos y, sobre todo, he aprendido que el compromiso es el inicio de cualquier cambio, ya que la paz comienza en nuestra realidad más cercana: nosotros mismos. En Egipto pude sentir la paz en medio del caos, gracias a las sonrisas y la generosidad de las personas que me hicieron sentir como en casa.

Development No Borders es un gran ejemplo de compromiso en nuestra red PeaceBag, a pesar de las dificultades que tiene para expresarse en un país donde no todo está permitido. Ellos siguen trabajando con pequeños proyectos que hacen crecer a personas.

Y de nuevo me encontraba en el aeropuerto, esperando, pensando en todo lo vivido y con la mochila cargada de nuevas ideas, aprendizajes y paz.

Esto es lo que he aprendido formando parte del equipo PeaceBag, a llevar la mochila llena de Cultura de Paz y apreciar los valores comunes que tenemos con las comunidades e individuos de la región euromediterránea. Son valores que se pueden resumir en una sola palabra: solidaridad, base sobre la cual podemos construir la futura cooperación y entendimiento común.

La visita se ha realizado con el apoyo de DIPLOCAT, para la promoción de la participación de las organizaciones catalanas como parte del desarrollo de la red ‘PeaceBag for Euromed Youth’.

Ana Blanco
Barcelona, novembre 2015