Mi experiencia en la FCV

11754311_847078192012011_75095819391554420_oCada vez que tienes que empezar una nueva aventura en el extranjero es siempre lo mismo: estás impaciente, emocionado, con esperanza… pero al mismo tiempo tienes miedo. Miedo porque tienes que empezar de cero de nuevo, tienes que encontrar un piso, tienes que hacer nuevas amistades. Inicialmente no es sencillo. ¡Pero al final es siempre una experiencia única!

Yo tuve mucha suerte. Encontré a gente maravillosa: compañeros de piso muy simpáticos, compañeros de trabajo que se convirtieron en verdaderos amigos. Cuando vives lejos de tu casa, tus amigos son tu familia y aunque los conozcas desde hace poco tiempo, te parece que los conocieras de toda la vida. Con ellos compartes nuevas experiencias, momentos felices, fiestas… pero sabes que puedes contar con ellos también en los momentos tristes y cuando te encuentras con alguna dificultad.11845214_1470336229960625_7344494512951415479_o

Tengo que decir gracias a la FCV no sólo por haber conocido a todas estas personas, sino también por haberme mostrado el mundo del voluntariado. Conocí a voluntarios de toda Europa, que me han enseñado sus experiencias y lo que han aprendido con sus prácticas.

Yo aconsejo a todos de, por lo menos una vez en la vida, hacer una experiencia como esta porque cambia tu perspectiva, te abre la visión del mundo y al final cambias tú como persona.

Sara Buosi