Voluntariado en tiempos de pandemia: Qué gran oportunidad!

Nos pasamos la vida planificando nuestros días y haciendo planes a largo plazo. Pero a veces lo más inesperado te sorprende, y muy gratamente. Algo así me pasó a mi hace ya tres meses. Pongámonos en contexto: año 2020, hay una pandemia (creo) y estamos todos encerrados en casa. Te pones a hacer planes porque quieres sentir que estás siendo productivo. Pero tus planes se estrellan cuando “pum!”, llega octubre y la segunda ola del virus llega a tu vida. Todo lo que habías planeado cae. De repente, sin buscarlo, ves a través de las redes que existe la posibilidad de irte de voluntariado… A Turquía! Al principio la emoción y las ganas te recorren el cuerpo, hasta que te vuelves a dar cuenta: estamos en una pandemia. Pero oye, por qué no intentarlo?

A las dos semanas aterrizo en el aeropuerto de Ankara, y sonrío porque aún me quedan dos meses. Todo acaba de empezar. Al día siguiente, mientras disfruto de la ciudad, mi amigo de Erasmus -Yusuf- me propone ir un par de días a Malatia (donde él estudia), una ciudad en el centro de Turquía que creo que he sido el primer español en visitar. 10 horas de ida y 10 de vuelta. Y lo más gracioso es que ha sido de las mejores experiencias de estos dos meses, quién lo habría dicho! Pero todo acababa de empezar. Ya de vuelta en Ankara, conocí a los otros voluntarios y coordinadores. Era mi primer voluntariado, pero cuando lo primero que hacen es ofrecerte comida y compartir aventuras, entiendes cuál es el espíritu de esta manera de ver el mundo.

A partir de ese día, empiezas a conocer gente de todas partes, intentas hablar otros idiomas, conoces nuevas culturas y maneras de ser… Cómo se disfruta cuando el ambiente es inmejorable! Además, eso es algo que se nota cuando llevas a cabo las distintas actividades. Concretamente, realizamos muchísimas actividades grupales, y eso es lo que más me gustó: desde English Conversation Clubs a Noches Gastronómicas Multiculturales pasando por clases de turco, e incluso llegué a ejercer de profesor de español!

A parte de estas actividades, acudíamos cada semana a un centro de jóvenes con diversidad funcional, y trabajamos en la concienciación de la comunidad turca sobre el medio ambiente. Han sido unos meses maravillosos, en que he llegado a conocer y conectar con gente de todas las nacionalidades, que siempre busca conocerte más y ayudarte. Si bien es cierto que una pandemia afecta (y algunas de las actividades que realizamos se vieron bastante restringidas), siempre intentamos adecuar nuestra labor al contexto en que nos encontrábamos, y eso es de admirar. Por ello y mucho más, no me arrepiento para nada de no pensármelo dos veces cuando, a mediados de octubre, descubrí esta oportunidad.

Y finalmente, pero no menos importante: muchas gracias por todo, Ana. Si alguien lee estas líneas y se anima a hacer un voluntariado, tendrá una fantástica mentora que le ayudará en todo.

Quique

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